Practicar a lanzar piedritas y contar ondas convierte la orilla en aula. Las manos se entibian con termos y risas mientras se identifican colores del agua cambiantes con las nubes. Unas gafas transparentes revelan renacuajos, hojas hundidas y secretos mínimos que parecen gigantes.
Practicar a lanzar piedritas y contar ondas convierte la orilla en aula. Las manos se entibian con termos y risas mientras se identifican colores del agua cambiantes con las nubes. Unas gafas transparentes revelan renacuajos, hojas hundidas y secretos mínimos que parecen gigantes.
Practicar a lanzar piedritas y contar ondas convierte la orilla en aula. Las manos se entibian con termos y risas mientras se identifican colores del agua cambiantes con las nubes. Unas gafas transparentes revelan renacuajos, hojas hundidas y secretos mínimos que parecen gigantes.